Viajando durante siglos a la velocidad del sonido, como un destello en el espacio-proveniente del planeta cribson 7, en el que conviven millones de seres de su especie -venia el alebrije con la misión, o más bien meta personal, de conocer la raza humana. La percepción que el traía de la tierra no era precisamente la realidad con la que se encontraría. Antes de entrar a la atmosfera tuvo la mala suerte de impactar un satélite ruso que lo dejo con su pata delantera derecha amputada. Luego de este imprevisto, fue a dar a un campo florido en el que durmió durante años, tanto así que adopto sus colores para mimetizarse.
Una vez despierto, comenzó a buscar la civilización y así por fin conocer a los humanos. Vagó durante bastante tiempo y solo se encontraba con ciudades aceleradas, que no se detenían ni un segundo para observarlo y darse cuenta que vino desde muy lejos para conocer la tierra.
Hasta que un día se encontró con un niño, el cual no era un pequeño querubín, si no un pobre menor con la mente atrofiada por la televisión. Al acercarse al alebrije, rápidamente lo cogió y le arranco ambas alas. Este, desconcertado y decepcionado, intento huir, pero ya incapacitado se resigno a ser expuesto en salas de clases con la esperanza de algún día volver a su planeta.
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